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El Callejero Impreso

Hojas blancas

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En Santa Marta se encuentra el Centro de Bienestar al Anciano Sagrados Corazones de Jesús y María. Un total de 64 ancianos habitan aquí, y aunque los recursos para su sostenimiento son insuficientes, hay quienes luchan por proporcionarles tranquilidad y gran bienestar.

Daniela Pirela Wisman

“ Están cayendo hojas blancas en mi cabellera”, así dice la canción ‘Las Hojas Blancas’ del tradicional grupo musical El Gran Combo de Puerto Rico. Hojas blancas que se traducen en canas que no solo adornan la cabellera de las personas cuando van envejeciendo, sino que encierran historias y grandes experiencias vividas.

De acuerdo con el sacerdote Mario González García, quien tiene a su cargo el Centro de Bienestar al Anciano, al abandonar a los abuelos, desconocer el valor que tienen sus memorias y descartarlos de la sociedad porque no aportan o no tienen una pensión, “estamos condenados al fracaso”. Asimismo, que el hecho de hacerlos a un lado, no es un problema solo del Estado, Gobernación o la Alcaldía. “Es una realidad triste, está en la humanidad, el anciano que no aporta, no sirve, estorba y eso es propio de una cultura del descarte como lo ha denunciado el papa Francisco”.

De acuerdo con el padre Mario, muchas veces las personas olvidan que los ancianos son la memoria de los pueblos, que tienen mucho que aportar y se desconocen sus valiosas experiencias de vida. En la ciudad existió por más de 70 años el Asilo Sagrado Corazón de Jesús, en la actualidad este hogar es una fundación de derecho canónico, es decir, propiedad de la iglesia, “aquí atendemos las necesidades de los ancianos, especialmente, los que se encuentran en situación de total vulnerabilidad.

Hay alrededor de 64 ancianos, la mayoría, en esa situación”. Esta es una entidad nueva, existe desde diciembre del año 2018, pero comenzó a funcionar, “con todas las de la ley desde el 21 de enero del presente año”, indicó el padre Mario, quien añade, que tratan de recuperar algunos espacios de un edificio que tiene más de 70 años, por ello, su deterioro ese debe al paso de los años.

“Tenemos problemas con las redes eléctricas, parte del cableado de las redes son cables de teléfono, por tanto, es una bomba de tiempo, ya ha habido varios conatos de incendio. Estamos buscando recursos para la reparación de esas redes que están por el orden de unos $120 millones de pesos. Además, la cubierta tiene casi 15 años que no recibe mantenimiento, cuando se presentan las lluvias el agua se filtra y caen pedazos de techo en las habitaciones ocupadas por los ancianos”, puntualizó el padre Mario.

¿Y LOS RECURSOS?

De acuerdo con el sacerdote Mario, los ancianos abandonados son responsabilidad del Estado, hay una nueva ley que destina un dinero importante para el sostenimiento de los centros de bienestar del anciano y esos dineros los gestionan la Gobernación y la Alcaldía.

“De la Gobernación no recibimos nada y con la Alcaldía se dieron algunos pasos, pero, su situación actual, no nos permite saber cuál es el paso a seguir o cómo gestionar recursos con ellos”. El padre Mario señala, que ignora por qué no se reciben aportes, “comenzamos a dar pasos, sabemos que la anterior entidad hizo gestiones, pero eso nunca se consolidó.

Nosotros no tenemos nada que ver con política, pero sí sabemos que, por principio, tanto la Gobernación como el Distrito son responsables del sustento de esos ancianos y nosotros lo que hacemos es prestarles un servicio”.

“Muchos católicos trabajamos con denuedo por la entidad, pero los recursos son insuficientes; hay un recurso dado por los ancianos pensionados, pero el 65 por ciento de ellos, han sido abandonados. Hemos hecho actividades, pero con tantas necesidades no alcanzan los recursos, tenemos 16 empleados, hasta ahora estamos al día con la nómina”, precisó el padre Mario, quien explica que cada anciano le cuesta a la entidad $750.000 pesos, quien desee puede apadrinar a uno de los abuelos donando mensualmente esta suma y creando un vínculo afectuoso con el beneficiario.

¿QUÉ DICE EL CONCEJO?

Preocupado por la atención de los ancianos del Distrito, Jaime Linero, presidente del Concejo de Santa Marta, señaló, que lo que se busca es brindarles atención a los ancianos que han sido abandonados.

“Algunos de los ancianos que se encuentran en el hogar tienen recursos para pagar una atención, pero hay quienes no pueden, la idea es brindarles un espacio donde reciban alimento, actividades lúdicas, atención médica y psicológica”. Agrega, que el anciano no podría pernoctar, pero no es lo que emana la Ley 1276 ni el acuerdo presentado por el Concejo, “pero es una ayuda importante para estos adultos a los que la familia, la sociedad y el Estado descuida.

Debemos garantizarle a esta población vulnerable una protección y se hace a través de la estampilla”, sin embargo, en el Centro de Bienestar se encuentran ancianos abandonados y los recursos no llegan.

¿USTED DESEA APORTAR?

Los abuelos que se encuentran en el Centro de Bienestar al Anciano Sagrados Corazones de Jesús y María agradecen las ayudas que llegan. Si usted desea hacer sus aportes, los cuales, de acuerdo con el padre Mario, no todos son monetarios, pueden ser visitando o acompañando a los ancianos para que no se sientan solos en las instalaciones del asilo ubicado en la calle 18 # 15 – 12. Si algo se debe tener en cuenta es la importancia que tienen esas personas mayores, esos que lo dieron todo, pero que ahora sienten la necesidad de que les muestren gratitud, alegrías, energía y vitalidad, porque sus enseñanzas y su experiencia de vida, sus risas, y su amor y cariño son un privilegio en el día tras día.

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