Positivo
Abuelitos adoptaron a 88 niños con discapacidad que fueron abandonados
Sin pedir nada a cambio, Camille y Mike apostaron por su gran proyecto de vida: crearon una fundación que les da hogar a niños que sufren distintas discapacidades.
Cada persona tiene motivaciones distintas en la vida. Algunos trabajan todo el día para comprarse la casa de sus sueños, mientras que otros sólo esperan llegar a fin de mes con el dinero que tienen. Para unos pocos, la razón por la cual trabajan todos los días va más allá de lo material, va en querer ayudar a los más necesitados sin esperar nada a cambio.
Camille y Mike Gerardi se conocieron en 1973, cuando ambos trabajaban en el Hospital del Niño en Miami, él como doctor y ella como enfermera.


Sintieron una gran atracción desde el momento en que se vieron, por lo que después de unos pocos meses, el profesional le pidió matrimonio a su amada.
Antes de dar el «sí», Camille le realizó una confesión muy importante. En algún momento de su vida deseaba fundar un hogar para niños que no tuvieran padres y vivieran en escasos recursos.

Lejos de asustarse, Mike consideró este proyecto como un sueño devida, y juntos imaginaron al mismo centro asistencial como punto de partida para esta entidad.
La mayoría de las familias abandonaban a sus hijos en ese lugar para evitar hacerse cargo de su cuidado. Algunos bebés también corrían esta suerte por nacer con discapacidades o enfermedades de difícil tratamiento.


Lamentablemente, algunos de los menores murieron a causa de sus delicadas condiciones, o tenían una esperanza de vida muy reducida por sus malformaciones.


Hasta el año 2016, la fundación Possible Dream acogió a 88 niños, de los cuales 36 están con vida. Camille se convirtió en una madre y compañera excepcional para ellos, una tutora que les dio la oportunidad a estos pequeños deconocer el calor de una familia.


Mike falleció el año pasado a los 73 años víctima de un agresivo cáncer, por lo que su esposa continúa en la lucha de seguir con la entidad que inauguraron hace más de tres décadas atrás, en memoria de él.
Toda persona que se preocupa del bienestar de los demás por sobre el suyo tiene ganado un pedacito de cielo. Algunas veces los niños con discapacidad pasan desapercibidos en la sociedad, sin nadie que se haga responsable por ellos, por lo que Camille y Mike son unos verdaderos héroes sin capa, quienes nunca esperaron nada a cambio de su noble fundación.

