Connect with us

Magdalena

Tragedia en el aire deja luto en el Magdalena: dos jóvenes no regresaron

Published

on

El fuerte accidente aéreo ocurrido el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, dejó una estela de dolor que hoy golpea directamente a familias del Magdalena. Entre los 127 ocupantes del avión militar Hércules C-130, con matrícula 1016, viajaban dos jóvenes oriundos del departamento.

Uno de ellos, Carlos Elías De La Cruz Gutiérrez, patrullero del Gaula de la Policía Nacional y oriundo del corregimiento de Riofrío, en Zona Bananera, hizo que la noticia llegara inicialmente envuelta en una aparente esperanza. El joven, de apenas 23 años, había sido rescatado con vida entre los restos de la aeronave, lo que llevó a su familia a creer que lograría sobrevivir.

Fue trasladado de urgencia a un centro asistencial en estado crítico. Durante horas, sus seres queridos se aferraron a la fe, esperando un milagro que finalmente no se concretó. La gravedad de las lesiones internas terminó apagando su vida poco después del rescate, dejando en su comunidad un profundo vacío y el recuerdo de un joven trabajador que vestía con orgullo el uniforme.

Por otro lado, Urbano Junior Pertúz Martínez, soldado del Ejército Nacional y oriundo del municipio de Aracataca, pasó de la esperanza a la tragedia tras confirmarse su muerte. Su historia ha estremecido las redes sociales y al departamento por el detalle de su última comunicación con su esposa.

Minutos antes de que el avión Hércules despegara, realizó una videollamada a su esposa y, con la emoción del reencuentro cercano, le aseguró que pronto se verían nuevamente en casa.

Ese “nos vemos pronto” terminó convirtiéndose en una despedida inesperada. El uniformado no sobrevivió al impacto, dejando a su familia sumida en el dolor y a toda una comunidad de luto.

De acuerdo con el balance actualizado por parte de las autoridades militares, la tragedia deja un saldo devastador: 68 militares fallecidos, 57 heridos, 2 personas desaparecidas y una persona que logró salir ilesa.

La tragedia no solo enluta a las Fuerzas Militares, sino que también refleja el costo humano que queda detrás del uniforme. En el Magdalena, dos historias hoy se convierten en símbolo de pérdida, dolor y memoria.