NACIÓN
Cuando tiembla Colombia: la historia que demuestra que la magnitud no lo explica todo
El terremoto de 2026 es el de mayor magnitud registrado en Colombia durante este siglo, pero no es el más grande de nuestra historia.
Esta no pretende ser una cronología exhaustiva, sino una selección de acontecimientos que demuestra cómo la magnitud, por sí sola, no determina el número de víctimas.
1906: el gigante del Pacífico
El 31 de enero de 1906, un terremoto de magnitud estimada 8,8 rompió la zona de subducción frente a Colombia y Ecuador. Generó un tsunami con olas de entre dos y cinco metros y dejó alrededor de 600 personas fallecidas. Continúa siendo el terremoto más grande registrado instrumentalmente en territorio colombiano y uno de los mayores conocidos en el mundo.
1979: Tumaco volvió a mirar el mar con miedo
El 12 de diciembre de 1979, un terremoto de magnitud aproximada 8,1 produjo un tsunami que golpeó la costa entre Guapi y Tumaco. Los efectos combinados del movimiento y las olas dejaron 454 muertos y más de mil heridos.
1983: Popayán y la vulnerabilidad construida
El terremoto de Popayán tuvo una magnitud de apenas 5,6, muy inferior a la del evento de 2026. Sin embargo, ocurrió a solo 15 kilómetros de profundidad y golpeó directamente una ciudad con edificaciones antiguas y deficientes técnicas constructivas.
Dejó 250 muertos, 1.500 heridos, casi 5.000 construcciones destruidas y más de 13.000 viviendas gravemente afectadas. La tragedia impulsó la expedición de la primera normativa obligatoria de construcción sismorresistente de Colombia.
1994: Páez y la montaña convertida en amenaza
El sismo de Páez tuvo magnitud 6,8 y aproximadamente 10 kilómetros de profundidad. La sacudida desencadenó deslizamientos, flujos de lodo y represamientos que arrasaron territorios del Cauca y afectaron especialmente a comunidades indígenas nasa. Fue una demostración de que, en un país montañoso, la tragedia puede continuar después de que el suelo deja de moverse.
1999: el Eje Cafetero
El terremoto del 25 de enero de 1999 devastó Armenia y otras poblaciones del Eje Cafetero. Murieron más de mil personas y miles de edificaciones quedaron destruidas o inhabitables. La catástrofe volvió a poner sobre la mesa la informalidad constructiva, la calidad de los materiales y el crecimiento urbano sin suficiente control.
La gran enseñanza
Popayán, con magnitud 5,6, dejó cientos de muertos. El terremoto de 1906 liberó muchísima más energía, pero su impacto humano tuvo una distribución territorial diferente.
La magnitud no mata sola
Amenaza natural + población expuesta + construcciones vulnerables + mala planificación + respuesta insuficiente = desastre.
El terremoto es un fenómeno geológico. La catástrofe es también una radiografía social, urbana y política.

