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NACIÓN

Terremotos, volcanes y El Niño: lo que realmente está pasando con la Tierra

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En la geología, no aparece una anomalía planetaria demostrada

Las placas continúan desplazándose, acumulando tensión y produciendo terremotos como lo han hecho durante millones de años. La sucesión reciente es impactante y dolorosa, pero todavía se encuentra dentro de la variabilidad posible de un planeta tectónicamente activo.

En el clima sí existe una señal creciente de presión

El Niño se está desarrollando sobre un sistema climático ya caliente. Esto no genera terremotos, pero puede amplificar temperaturas extremas, déficits de lluvia, incendios y tensiones sobre el agua, la agricultura y la energía.

En nuestras ciudades aumenta la exposición

Hay más población, más edificios, más carreteras, más redes eléctricas y más infraestructura asentada sobre territorios sísmicos. A la amenaza natural se suman barrios informales, construcciones antiguas sin reforzamiento, ocupación de laderas, controles urbanos débiles y corrupción en la contratación.

La Tierra no necesita aumentar su actividad para producir mayores pérdidas. Basta con encontrar más personas y bienes expuestos.

Y en las redes sociales crece la sensación de apocalipsis

Un volcán emite ceniza en Cauca, un sismo golpea Venezuela, otro sacude México y un terremoto destruye edificios en Colombia. Las imágenes aparecen juntas en una pantalla, separadas apenas por segundos.

El cerebro interpreta simultaneidad como relación.

Pero la ciencia exige algo más que cercanía temporal: necesita mecanismos, mediciones y evidencia.

La coincidencia existe. La conspiración geológica no.