METRÓPOLIS
Santa Marta: las cifras mejoran, pero las alertas no ceden
Aunque los homicidios y hurtos disminuyeron durante el primer semestre de 2026, las extorsiones, amenazas, desapariciones y recientes hechos de violencia mantienen abierto el debate sobre la seguridad en Santa Marta y la capacidad institucional para responder a estos fenómenos.
La seguridad vuelve a ocupar un lugar central en la preocupación ciudadana en Santa Marta. Durante los últimos días se han conocido hechos que, aunque corresponden a circunstancias independientes y permanecen bajo investigación, han generado inquietud y reabierto el debate sobre la capacidad de las autoridades para prevenir el delito, esclarecer los casos y responder ante situaciones que afectan la tranquilidad de los samarios.
Las cifras muestran un panorama con avances, pero también con alertas. Según el análisis de Santa Marta Cómo Vamos, entre enero y junio de 2026 se registraron 61 homicidios, frente a 93 durante el mismo periodo de 2025, lo que representa una reducción del 34,4 %. Los hurtos también disminuyeron un 32 %.
Sin embargo, otros delitos mantienen encendidas las alarmas. Durante el mismo periodo fueron reportados 62 casos de extorsión y 400 de amenazas, mientras que los delitos informáticos aumentaron de 434 casos en el primer semestre de 2025 a 646 en 2026.
La disminución de los homicidios, por tanto, no significa que hayan desaparecido los problemas de seguridad ni que todas las modalidades delictivas estén evolucionando de la misma manera.
Dos jóvenes desaparecidos en Gaira y un hombre hallado sin vida en Mamatoco
Entre los hechos recientes se encuentra el hallazgo del cuerpo sin vida de Edgardo Alfonso Vásquez Pantoja, un joven venezolano de 25 años, debajo del puente de la Vía Alterna, en inmediaciones del río Manzanares, sector de Mamatoco.
Las circunstancias de su muerte permanecen bajo investigación. De acuerdo con los reportes preliminares, el cuerpo no presentaba heridas visibles ocasionadas por arma de fuego o arma blanca, ni signos aparentes de violencia externa. Medicina Legal deberá establecer la causa del fallecimiento.
A este caso se suma la desaparición de Naiker Joel Hernández Pacheco y Víctor Andrés Botto Maldonado, dos jóvenes de Gaira que, según sus familiares, salieron juntos y posteriormente perdieron comunicación con sus allegados.
Sus familias han pedido colaboración ciudadana para obtener información que permita establecer su paradero, mientras aumenta la preocupación por el tiempo transcurrido sin noticias de ambos.
Aunque estos hechos tienen características distintas y no existe información que permita relacionarlos, vuelven a poner sobre la mesa las preocupaciones alrededor de la seguridad y la capacidad de respuesta frente a personas desaparecidas y muertes cuyas circunstancias todavía deben ser esclarecidas.
Lerber Dimas advierte sobre nuevas dinámicas de violencia
En entrevista con Opinión Caribe, el docente investigador y director ejecutivo de la Plataforma de Defensores de Derechos Humanos, Ambientales y Liderazgos de la Sierra Nevada, Lerber Dimas Vásquez, llamó la atención sobre el comportamiento reciente de la violencia en Santa Marta.
Dimas reconoció la reducción de los homicidios registrada durante el primer semestre del año, pero advirtió que las cifras generales deben analizarse junto con fenómenos como la extorsión, las amenazas y los reportes de personas desaparecidas.
“Creo que es importante revisar muy detalladamente los temas de seguridad en el departamento, porque claramente hay dos problemas que siguen en aumento: la extorsión y las amenazas. Y se está estabilizando nuevamente la violencia en Santa Marta y en el departamento del Magdalena”, manifestó.
Para el investigador, la discusión no debería limitarse al número de homicidios. También planteó la necesidad de fortalecer el seguimiento al Plan Integral de Seguridad y Convivencia y revisar cómo se están destinando los recursos para enfrentar los principales focos de criminalidad en Santa Marta.
Entre otros aspectos, pidió evaluar la ubicación de las cámaras de vigilancia y priorizar los sectores en los que se concentran mayores riesgos.
“Aquí hay que empezar también a dejar de culpar a otras personas o a otros momentos políticos y asumir responsabilidades propias de seguimiento, de control y de iniciativas para la seguridad en Santa Marta”, sostuvo.
Un nuevo encargado ante un desafío vigente
El panorama de seguridad coincide con la llegada de Hussein Ghotme como encargado de la Secretaría de Seguridad y Convivencia Ciudadana de Santa Marta, tras los recientes cambios en el gabinete distrital.
Ghotme, quien ya venía desempeñándose dentro de la misma dependencia, asume el cargo en medio de un escenario que combina una reducción en algunos indicadores delictivos con alertas que siguen generando preocupación, entre ellas la extorsión, las amenazas y los recientes casos de personas desaparecidas.
Opinión Caribe intentó comunicarse directamente con Hussein Ghotme para conocer su posición frente a los hechos recientes, el panorama de seguridad en Santa Marta y las observaciones planteadas por expertos, pero hasta el cierre de esta publicación no obtuvo respuesta.
Las cifras mejoran, pero las preguntas permanecen
El panorama de Santa Marta no puede resumirse en afirmar que la seguridad mejoró o empeoró a partir de una sola estadística.
La reducción de los homicidios y los hurtos constituye un indicador favorable, pero al mismo tiempo persisten fenómenos que requieren atención: extorsiones, amenazas, delitos informáticos, desapariciones y hechos violentos que continúan siendo materia de investigación.
Por eso quedan preguntas pendientes: ¿qué está ocurriendo con las personas reportadas como desaparecidas?, ¿qué sectores de Santa Marta concentran actualmente los principales focos de violencia?, ¿cómo están evolucionando las modalidades de extorsión y amenazas? y ¿qué resultados concretos están dejando las estrategias de seguridad implementadas por el Distrito?
La seguridad no se mide únicamente por la reducción de los homicidios. También depende de la capacidad institucional para prevenir el delito, esclarecer los casos, encontrar a quienes están desaparecidos, atender a las víctimas y garantizar que los ciudadanos puedan sentirse seguros en sus barrios y comunidades.
En Santa Marta, las cifras muestran avances en algunos frentes, pero los hechos recientes recuerdan que todavía existen alertas que requieren respuestas.

