METRÓPOLIS
Pescaito estrena nueva vía y redes de servicios tras más de una década de deterioro
La intervención en la carrera 11 incluyó pavimento rígido, andenes y la reposición de redes de acueducto y alcantarillado. La obra busca reducir los rebosamientos de aguas residuales que durante años han afectado al sector y mejorar la movilidad hacia Taganga.
Después de más de doce años de reclamos por el deterioro de la vía y los constantes rebosamientos de aguas residuales, habitantes de Pescaito recibieron la intervención de la carrera 11, un corredor conocido popularmente como “la finca del cambio”.
La obra fue entregada por el alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo Cuello, e incluyó 97,65 metros lineales de pavimento rígido, con un ancho de 7,20 metros, además de aproximadamente 180 metros de andenes y bordillos.
También fueron repuestos 77 metros lineales de redes de acueducto y alcantarillado sanitario, una intervención que apunta a mejorar las condiciones del sistema y disminuir los episodios de rebosamiento que históricamente han generado problemas sanitarios y de movilidad en esta zona de la ciudad.
La importancia del punto también está relacionada con su ubicación, debido a que la vía hace parte del corredor utilizado para desplazarse hacia Taganga.
Durante la entrega, Pinedo reconoció que la intervención por sí sola no resuelve completamente el problema de aguas residuales en Pescaito y señaló que la solución deberá complementarse con otros proyectos, entre ellos obras asociadas al colector sanitario y al manejo de aguas pluviales.
“Esta vía dejó de ser la llamada ‘finca del cambio’ y hoy es una calle digna”, manifestó el mandatario, quien recordó además su vínculo personal con el tradicional barrio samario.
Desde la comunidad, el líder René Atencio destacó que la recuperación de la calle era una petición que se había mantenido durante años y que su deterioro afectaba de manera permanente a los residentes y conductores.
Con la entrada en servicio de la nueva vía, el Distrito busca mejorar tanto las condiciones de movilidad como la infraestructura de servicios públicos del sector. El desafío pendiente será determinar cuánto impactan estas obras en la reducción de los rebosamientos y qué intervenciones adicionales serán necesarias para solucionar de manera integral una problemática que Pescaito arrastra desde hace décadas.

