Connect with us

METRÓPOLIS

‘La Norte’ cerró sus puertas; comerciantes piden recuperar la zona

Published

on

Comerciantes del sector consideran que la salida de los reclusos abre la posibilidad de recuperar una zona que perdió actividad económica durante años, pero advierten que ahora se necesita inversión, seguridad y participación de la comunidad.

 

El alcalde Carlos Pinedo Cuello oficializó este jueves el fin de operaciones del lugar, días después de que fueran trasladadas las últimas personas privadas de la libertad. El procedimiento involucró al Distrito, el Ministerio de Justicia y el Inpec.

El cierre definitivo del Centro Transitorio de Reclusión Norte, conocido como ‘La Norte’, termina una etapa marcada por hacinamiento, fugas, motines y cuestionamientos sobre la ubicación de un establecimiento de detención en una zona de alta actividad comercial de Santa Marta.

Según la administración distrital, mediante las gestiones adelantadas con el Gobierno Nacional fueron trasladados más de 150 internos, lo que permitió desmontar la operación del centro y liberar el dispositivo de seguridad que funcionaba alrededor de la edificación.

La salida de los detenidos también permitió levantar restricciones en vías cercanas que permanecían cerradas o parcialmente bloqueadas debido a las condiciones de seguridad del establecimiento.

Pero para quienes trabajan diariamente en la zona, el cierre es apenas el comienzo.

“Estamos cerrando un capítulo”

Christian Newmark, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Carrera Quinta, señaló que la presencia del centro de reclusión modificó durante años la dinámica comercial de este punto de Santa Marta.

“Hoy estamos cerrando un capítulo que durante varios años afectó directamente la dinámica de nuestro entorno”, manifestó.

Newmark fue más allá y calificó la permanencia del establecimiento como un “cáncer” para el sector, al recordar que comenzó a funcionar desde 2020.

Sin embargo, para el dirigente comercial, retirar a los internos no resolverá por sí solo los problemas que se fueron acumulando en los alrededores.

“Tiene que llegar la inversión a este entorno. La carrera Quinta muere en la calle 13; hoy, hacia la Ferrocarril, no hay vida, no hay comercio, no hay nada. Tenemos que comenzar a dinamizar este sector”, afirmó.

Su planteamiento pone sobre la mesa uno de los interrogantes que deja el cierre: cómo recuperar económicamente las calles que durante años estuvieron condicionadas por la operación del centro y sus medidas de seguridad.

Comerciantes piden participar en lo que viene

Una preocupación similar expresó Ismael Freyle, líder de comerciantes del sector, quien considera que la clausura debe convertirse en el punto de partida para una intervención más amplia.

“Hoy se marca el inicio de una calle que había sido olvidada y solo servía para reclusorios. Una calle que es golpeada por el habitante de calle constantemente, donde la delincuencia se refugiaba”, señaló.

Freyle pidió que las decisiones sobre el futuro del área no sean tomadas únicamente desde la administración.

“Debemos reunir a la comunidad, ellos deben tener voz y voto. No es un secreto para nadie que muchos comerciantes se han tenido que ir de estas tres calles porque no hay oportunidades de trabajo”, sostuvo.

A su juicio, cualquier proceso de recuperación deberá integrar seguridad, actividad comercial y participación de quienes permanecen en el sector.

“Si no se articula el gobierno con la seguridad y el comercio, será un trabajo muerto”, advirtió.

Un centro marcado por el hacinamiento

‘La Norte’ había sido objeto de cuestionamientos durante varios años por sus condiciones de funcionamiento.

En 2025, la Defensoría del Pueblo advirtió que el lugar llegó a concentrar más de 300 personas en un espacio con capacidad cercana a 100. En marzo de 2026, un motín terminó con un interno muerto, tres policías lesionados y la fuga de 34 detenidos.

Los problemas de hacinamiento y seguridad aumentaron la presión para encontrar una alternativa que permitiera sacar a los detenidos del inmueble.

El proceso terminó concretándose este mes, con traslados hacia otros lugares de detención, entre ellos el Centro Transitorio Sur y la cárcel Rodrigo de Bastidas.

El cierre resuelve una parte del problema

Con el centro fuera de funcionamiento desaparece una de las situaciones que durante años concentró reclamos de comerciantes y residentes. Pero las voces recogidas en el sector muestran que la discusión ahora cambia de dirección.

Ya no se trata únicamente de sacar a los reclusos.

La atención pasa a qué uso tendrá el inmueble, cómo se recuperarán las calles aledañas, qué medidas de seguridad permanecerán y qué acciones permitirán que regresen negocios y actividad económica a una zona que perdió establecimientos durante los años de funcionamiento del centro.

Para los comerciantes, el cierre de ‘La Norte’ termina un capítulo. La recuperación del sector, advierten, todavía está por comenzar.