TERRITORIO
El dengue: el gran desafío de la salud pública del Magdalena
Hace seis meses, Opinión Caribe advertía sobre el aumento de la enfermedad, cuando se registraban 3.620 casos. Hoy, la cifra asciende a 8.578 en 25 municipios, superando en un 33 % los registros de todo 2025. Santa Marta encabeza las estadísticas con 2.919 casos, en medio de un panorama que pone bajo la lupa las estrategias de prevención y control de las autoridades sanitarias.
Por: Arnol Sarmiento
El control del dengue se ha convertido en uno de los principales desafíos de salud pública del Magdalena durante 2026. El comportamiento de la enfermedad, que desde los primeros meses del año encendía las alertas sanitarias, alcanza ahora una dimensión aún mayor: cuando todavía faltan más de dos meses para finalizar el año, el departamento ya superó el total de casos registrados durante toda la vigencia anterior. Las estadísticas del Instituto Nacional de Salud (INS), a través del Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), evidencian un crecimiento sostenido de los reportes que plantea nuevos interrogantes sobre el alcance de las medidas implementadas para contener su propagación.
La evolución de las cifras permite dimensionar esta problemática. El pasado 20 de abril, Opinión Caribe informó que el Magdalena acumulaba 3.620 casos de dengue, una situación que para entonces ya generaba preocupación por el comportamiento de la enfermedad. Exactamente seis meses después, con corte al 20 de octubre, el acumulado ascendió a 8.578 casos en 25 municipios, lo que representa 4.958 registros adicionales y un incremento aproximado del 137 % frente a lo notificado en aquel primer reporte.
Aunque estos datos están sujetos a procesos de depuración y ajustes epidemiológicos, la diferencia entre ambos cortes refleja la magnitud del problema sanitario que enfrenta el departamento. El crecimiento de los registros no solo exige mantener la vigilancia sobre los territorios más afectados, sino también examinar los resultados de las estrategias de prevención y control desarrolladas por las autoridades departamentales y distritales.
Santa Marta concentra el mayor número de casos
La capital del Magdalena encabeza las estadísticas departamentales con 2.919 casos de dengue reportados hasta el 20 de octubre, seguida por Ciénaga, con 618; Santa Ana, con 462, y Pivijay, con 455. Estos municipios figuran entre los territorios con mayor número de notificaciones de una enfermedad que continúa representando un importante reto para la salud pública.
En Santa Marta, el crecimiento de los registros resulta particularmente significativo. Durante el seguimiento realizado por Opinión Caribe en abril, el Distrito acumulaba 1.827 casos, cifra que seis meses después ascendió a 2.919, equivalente a 1.092 reportes adicionales. Una tendencia similar se observa en Ciénaga, que pasó de 448 a 618 casos durante el mismo periodo, con una diferencia de 170 registros.
La distribución de los afectados también permite identificar la presencia de la enfermedad en distintos grupos poblacionales. Del total de 8.578 casos contabilizados en el Magdalena, 4.097 corresponden a mujeres y 4.481 a hombres. Asimismo, las estadísticas registran 912 casos en menores de cinco años y 137 en adultos mayores de 65 años, dos grupos que requieren especial atención dentro de las acciones de vigilancia y seguimiento sanitario.
Estas cifras muestran que el desafío no se concentra únicamente en reducir la presencia del mosquito transmisor, sino también en fortalecer la detección temprana, la atención oportuna de los pacientes y la participación comunitaria en los territorios donde se reporta la enfermedad.
El Magdalena ya superó las cifras de todo 2025
Uno de los aspectos más relevantes del comportamiento epidemiológico del dengue durante 2026 es la comparación con los registros consolidados del año anterior. De acuerdo con la información del INS a través de Sivigila, el Magdalena cerró 2025 con 6.436 casos, una cifra que ya fue superada durante los primeros diez meses del presente año.
La diferencia entre ambos periodos alcanza los 2.142 casos, equivalentes a un incremento aproximado del 33 % respecto al acumulado de toda la vigencia anterior. El contraste cobra especial importancia porque las estadísticas de 2026 todavía son preliminares y están sujetas a modificaciones derivadas de los procesos de depuración epidemiológica, mientras que las de 2025 corresponden al cierre consolidado.
Sin embargo, el Magdalena no es el único departamento del Caribe colombiano que enfrenta un panorama de elevados registros de dengue. Las cifras suministradas muestran que Atlántico acumula 20.287 casos; Bolívar, 17.553; y Cesar, 12.315, mientras que La Guajira contabiliza 4.059, ubicándose por debajo del Magdalena en número absoluto de notificaciones.
Este comportamiento regional evidencia que el dengue constituye un desafío compartido por diferentes territorios del Caribe, donde las acciones de vigilancia epidemiológica, prevención comunitaria y control del mosquito transmisor adquieren especial relevancia para enfrentar la enfermedad.
¿Qué están haciendo las autoridades para enfrentar el dengue?
Ante este panorama, la Gobernación del Magdalena ha anunciado la continuidad de campañas de prevención y control mediante la Secretaría de Salud Departamental, con programas de intervención orientados a identificar oportunamente los casos, brindar atención a los pacientes y reducir los riesgos asociados a la propagación de la enfermedad.
Entre las iniciativas se encuentra el programa «Médico en tu Casa», mediante el cual equipos básicos de salud recorren barrios y corregimientos realizando visitas domiciliarias para identificar personas con síntomas compatibles con dengue, tomar muestras y brindar valoración médica y psicológica. Estas intervenciones también contemplan la entrega de toldillos y repelentes como elementos de protección para pacientes y comunidades ubicadas en sectores vulnerables.
Por su parte, la Alcaldía Distrital de Santa Marta, a través de la Secretaría de Salud, desarrolla la estrategia «El Desafío es tu Salud», una iniciativa pedagógica y comunitaria enfocada en promover la prevención desde los hogares samarios. Entre sus principales recomendaciones se encuentran lavar, cepillar, tapar y voltear los recipientes que puedan acumular agua, con el propósito de eliminar los criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor de la enfermedad.
A estas acciones se suma una estrategia de vacunación escalonada contra el dengue dirigida a la población infantil, que, de acuerdo con la información suministrada, inició en sectores como Bonda, Minca, Bastidas y Las Malvinas, con una ampliación progresiva hacia las instituciones prestadoras de servicios de salud habilitadas en el Distrito. De igual manera, se contempla el despliegue de cuadrantes de control de vectores y la aplicación de insecticidas en barrios priorizados y zonas rurales como Minca y Guachaca, como parte de las medidas para contrarrestar la presencia del mosquito transmisor.
Estas intervenciones reflejan las líneas de acción anunciadas por las administraciones departamental y distrital. No obstante, el comportamiento de las cifras plantea la necesidad de determinar qué resultados están generando las estrategias en los territorios intervenidos y cómo se está evaluando su contribución al control de la enfermedad.
El desafío: convertir las campañas en resultados
El crecimiento de los casos reportados durante 2026 deja sobre la mesa una discusión que va más allá de las cifras epidemiológicas: la necesidad de evaluar el alcance real de las políticas de prevención y control del dengue en el Magdalena. Aunque las autoridades han anunciado campañas comunitarias, intervenciones domiciliarias, estrategias de vacunación y acciones de control de vectores, los registros acumulados evidencian que la enfermedad continúa siendo un problema sanitario de considerable magnitud.
Si bien las estadísticas disponibles no permiten establecer por sí solas la efectividad de estas intervenciones ni atribuirles directamente el comportamiento de los casos, sí justifican un seguimiento más riguroso a su implementación. Conocer los territorios priorizados, la cobertura de las jornadas, la continuidad de las actividades y los resultados obtenidos resulta fundamental para determinar si las acciones están respondiendo a las necesidades de las comunidades más afectadas.
El desafío también involucra a la ciudadanía, particularmente en la eliminación de criaderos y la adopción de medidas preventivas dentro de los hogares. Sin embargo, la participación comunitaria debe estar acompañada de una respuesta institucional sostenida, con vigilancia epidemiológica, atención oportuna y estrategias cuyos resultados puedan ser evaluados.
El Magdalena llega a la recta final de 2026 con una realidad que exige algo más que mantener las campañas de prevención: demostrar su alcance y fortalecer su capacidad de respuesta frente al dengue. El seguimiento realizado durante los últimos seis meses deja en evidencia la dimensión del problema y plantea una tarea pendiente para las autoridades sanitarias: convertir las intervenciones anunciadas en resultados verificables que permitan contener la enfermedad y proteger la salud de los magdalenenses.


