TERRITORIO
Erosión del río Sevilla amenaza vías y cultivos en Zona Bananera
Las fuertes lluvias y el aumento del caudal del río Sevilla agravan los procesos de erosión en el sector San José, donde terrenos productivos y vías de acceso están bajo amenaza. La situación reabre interrogantes sobre el avance de las obras anunciadas y la respuesta de las autoridades para prevenir mayores afectaciones.
El avance de la erosión en las márgenes del río Sevilla representa una nueva amenaza para la conectividad y la actividad agrícola del municipio de Zona Bananera. En el sector San José, las crecientes asociadas a las fuertes lluvias han generado pérdida de terreno y mantienen expuestos caminos de acceso, predios rurales y estructuras utilizadas para el manejo del agua en las áreas de producción.
La situación adquiere especial importancia por las consecuencias que podría tener el deterioro de esta infraestructura. Los caminos permiten la movilidad de las comunidades y el transporte de productos agrícolas, mientras las obras hidráulicas cumplen funciones esenciales para el aprovechamiento del recurso hídrico.
Los reportes conocidos sobre las afectaciones advierten del desprendimiento de tierra en las orillas del cauce. Sin embargo, aún no se dispone de una evaluación técnica pública que cuantifique las áreas comprometidas, identifique las estructuras en mayor riesgo o determine la necesidad de intervenciones inmediatas.
La nueva alerta también plantea un interrogante sobre las medidas institucionales anunciadas anteriormente para atender los problemas de erosión e inundación del río Sevilla.
Los antecedentes: ocho kilómetros anunciados y una intervención de 3,1 kilómetros
El 29 de octubre de 2025, la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) informó sobre una mesa técnica realizada en la vereda La Zuana para definir acciones frente al riesgo de desbordamiento del afluente.
Entre los compromisos anunciados figuraron recorridos para identificar puntos críticos, cierre de boquetes en las bordas y otras medidas de contención. La entidad también proyectó para 2026 intervenciones puntuales a lo largo de ocho kilómetros del río, priorizando las zonas vulnerables identificadas mediante evaluaciones técnicas.
Posteriormente, el 20 de mayo de 2026, Corpamag socializó un proyecto de rehabilitación hidráulica de 3,1 kilómetros del tramo final del Sevilla, desde su intersección con el río Frío hacia aguas arriba.
Esta obra fue concebida para mejorar la circulación del agua hacia la Ciénaga Grande de Santa Marta, mediante la remoción de sedimentos, residuos orgánicos y vegetación acumulada.
Aunque ambos anuncios se relacionan con el mismo afluente, sus alcances no deben confundirse. Las intervenciones de recuperación hidráulica buscan facilitar el flujo del agua, mientras la estabilización de márgenes requiere evaluar las condiciones del terreno y las características de la erosión.
Tampoco puede concluirse, con la información disponible, que los trabajos anunciados se hayan ejecutado completamente o que comprendan el sector San José.
Guacamayal también cuenta con un antecedente administrativo
El 4 de junio de 2026, mediante la Resolución 1520, Corpamag otorgó a la Alcaldía de Zona Bananera un permiso de ocupación de cauce para desarrollar obras destinadas a mitigar el riesgo de inundaciones del río Sevilla en el corregimiento de Guacamayal.
Este acto administrativo constituye un antecedente relevante porque acredita que se adelantaron trámites para intervenir otro punto del afluente.
No obstante, la autorización ambiental no demuestra que las obras hayan comenzado o finalizado. Para conocer su alcance real es necesario verificar los contratos, las actas de inicio y los informes de ejecución correspondientes.
La existencia de actuaciones en La Zuana, el tramo final del río y Guacamayal obliga a examinar si las intervenciones responden a una planificación integral de la cuenca o a necesidades atendidas por sectores.
La temporada de lluvias agrava la exposición de las comunidades
Las afectaciones actuales coinciden con las emergencias que provocaron las precipitaciones de octubre en Zona Bananera.
Ante el aumento del caudal de varios afluentes, la Alcaldía expidió el Decreto 168 del 24 de octubre de 2026, mediante el cual restringió temporalmente el acceso recreativo a sectores ribereños considerados peligrosos, incluidos puntos del río Sevilla.
La medida busca evitar que residentes y visitantes se expongan a crecientes, desbordamientos y corrientes fuertes.
Por su parte, la Gobernación del Magdalena informó el 25 de octubre sobre la activación de un Puesto de Mando Unificado para coordinar la atención de las emergencias en el municipio, con reportes de afectaciones en diferentes corregimientos.
Estas acciones preventivas y de respuesta son importantes, pero no sustituyen la evaluación de los daños que puede ocasionar la erosión sobre terrenos productivos, caminos e infraestructura rural.
En San José, la prioridad será determinar si el deterioro de las márgenes puede avanzar hacia áreas de circulación o estructuras de conducción de agua y qué medidas resultarían apropiadas para reducir ese riesgo.
¿Qué instituciones deben responder?
La atención del problema exige distinguir las competencias de las entidades involucradas.
La Alcaldía de Zona Bananera tiene responsabilidades en la gestión del riesgo municipal, la identificación de amenazas y la coordinación de la respuesta territorial. Corpamag, como autoridad ambiental, participa dentro de sus funciones de evaluación, control y gestión ambiental del recurso hídrico.
La Gobernación puede apoyar las acciones de gestión del riesgo y la articulación departamental. En cuanto a los caminos rurales y las estructuras hidráulicas, será necesario identificar quiénes son sus propietarios, administradores y responsables de mantenimiento antes de determinar qué entidad debe ejecutar cada intervención.
La solución tampoco puede definirse únicamente a partir de una obra de dragado o de contención. Requiere establecer las causas del deterioro, el comportamiento hidráulico del río y las posibles consecuencias de modificar sus márgenes.
Cualquier actuación deberá considerar las condiciones ambientales del afluente y su relación con el complejo lagunar de la Ciénaga Grande.
De los anuncios a la protección efectiva del territorio
Los antecedentes revisados muestran que el riesgo asociado al río Sevilla ha sido objeto de atención institucional. Lo que todavía no puede establecerse es el resultado efectivo de todas las actuaciones anunciadas ni su relación con las afectaciones actuales.
Para esclarecerlo, las autoridades deberán precisar el estado de los ocho kilómetros de intervenciones proyectadas en 2025, los avances de la rehabilitación hidráulica socializada en mayo de 2026 y la ejecución de las obras autorizadas en Guacamayal.
En paralelo, se necesita una valoración específica del sector San José que identifique los terrenos comprometidos, las vías expuestas y las estructuras que requieran medidas de protección.
La erosión del río Sevilla ya no puede examinarse únicamente como una consecuencia temporal de las lluvias. Su impacto potencial sobre la movilidad rural y la producción agrícola exige decisiones preventivas respaldadas por estudios, recursos y responsables identificados.
La pregunta central para las autoridades es qué parte de lo anunciado se ha ejecutado y cuáles serán las medidas concretas para impedir que nuevas crecientes agraven las afectaciones en San José.
Para las comunidades rurales, el resultado no se medirá por la cantidad de reuniones realizadas, sino por la protección efectiva de sus caminos, sus terrenos y la infraestructura de la que dependen sus actividades productivas.

