TERRITORIO
ARIGUANÍ Y TENERIFE CUENTAN TECHOS, PERO AÚN NO HAY UNA CUENTA DEFINITIVA
Las autoridades continúan consolidando las afectaciones ocasionadas por fuertes vientos. Viviendas e instituciones educativas figuran entre los bienes averiados, mientras las familias esperan ayudas y soluciones duraderas.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
En Ariguaní y Tenerife, el vendaval pasó rápido, pero dejó una tarea que avanza más despacio: saber cuántas familias fueron afectadas, qué tan graves son los daños y cuándo llegará la ayuda completa.
Los reportes divulgados por la Gobernación del Magdalena señalan pérdida parcial o total de cubiertas en viviendas y afectaciones en instituciones educativas. En Ariguaní, sectores como La Paz, 12 de Octubre y Alto Sinaí fueron incluidos en los balances preliminares. Los equipos territoriales continuaron recorriendo las zonas afectadas para consolidar el censo.
La información debe manejarse con cuidado. Un reporte preliminar no puede presentarse como balance definitivo. Falta precisar cuántas casas quedaron inhabitables, cuántas requieren reposición completa del techo, cuántas familias incluyen niños o adultos mayores y qué daños sufrieron cultivos, redes eléctricas y equipamientos públicos.
Las alcaldías tienen la primera responsabilidad de activar sus consejos municipales de gestión del riesgo y registrar a las familias. La Gobernación debe complementar la capacidad local y, cuando la magnitud lo exija, solicitar apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
La ayuda inmediata suele concentrarse en láminas, alimentos, colchonetas y materiales. Es necesaria, pero insuficiente si las viviendas vuelven a quedar expuestas durante el siguiente evento. La reconstrucción debe revisar anclajes, estructura de cubiertas y condiciones de seguridad, especialmente en casas levantadas con materiales precarios.
También debe conocerse el impacto educativo. Si una escuela perdió parte de su techo, no basta cubrir provisionalmente el salón. Se necesita informar cuántos estudiantes fueron afectados, dónde recibirán clases y qué presupuesto financiará la reparación.
El Ideam y los organismos de gestión del riesgo deben mantener actualizados los avisos por lluvias, vientos fuertes y tormentas eléctricas. Las comunidades, por su parte, necesitan rutas claras para reportar daños sin intermediarios y evitar duplicaciones o exclusiones en los censos.
Ariguaní y Tenerife no pueden desaparecer de la agenda cuando se seque la última calle. La emergencia termina para la fotografía institucional, pero continúa para la familia que duerme bajo un plástico esperando que alguien confirme oficialmente que perdió el techo.

