TERRITORIO
AIR-E CAMBIA DE PILOTO, PERO SIGUE VOLANDO SIN PLATA
Ramiro Castilla Andrade se convirtió en el sexto agente especial en dos años de intervención. Recibe una empresa con deudas por $3,3 billones, pérdidas de energía superiores al 32 %, recaudo inferior al 75 % y una financiación china de hasta $1 billón que fue anunciada, pero todavía no significa dinero disponible.
Por Víctor Rodríguez Fajardo
Air-e volvió a cambiar de agente especial. Es la sexta vez en dos años que el Gobierno mueve la silla principal de una empresa cuya crisis financiera sigue creciendo más rápido que las soluciones.
La Superintendencia de Servicios Públicos posesionó al ingeniero industrial Ramiro Castilla Andrade como nuevo agente especial de Air-e, en reemplazo de Jaime Mesa Buitrago.
Antes estuvieron Nelson Vásquez, Diana Bustamante, Edwin Palma y Carlos Diago. Cambiaron los nombres, los estilos y las fuerzas políticas alrededor de la intervención, pero la empresa continúa acumulando deudas, pérdidas, reclamos por tarifas e interrupciones en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
Castilla será el primer agente especial nombrado durante el gobierno de Abelardo de la Espriella. Sin embargo, no llega como extraño: se desempeñaba como director comercial de la misma empresa intervenida y acumula más de 20 años de experiencia en el sector eléctrico del Caribe.
Conoce la casa. También conoce el hueco.
UNA EMPRESA QUE COMPRA MÁS DE LO QUE COBRA
Air-e atiende aproximadamente 1,3 millones de usuarios. El 73 % pertenece a los estratos 1 y 2 o reside en comunidades con condiciones de subnormalidad eléctrica.
Sus pérdidas de energía superan el 32 % y el recaudo permanece por debajo del 75 % de la facturación, según las cifras divulgadas alrededor del relevo. Esto significa que una parte importante de la energía comprada se pierde en deficiencias técnicas, conexiones fraudulentas o consumos que no son pagados.
Luis Guillermo Rubio, gerente territorial de Air-e para el Magdalena, había explicado a Opinión Caribe que cerca del 33 % de la energía comprada se pierde principalmente por fraude y que alrededor del 30 % de los usuarios no paga.
“Los fraudes aquí en la Costa Caribe hacen parte del paisaje. La gente ha normalizado hacer fraude”, afirmó Rubio al describir una de las causas del déficit.
Pero reducir la crisis a la cultura del no pago también sería demasiado cómodo. Air-e carga con redes envejecidas, barrios subnormales, pobreza, tarifas cuestionadas y una operación que no ha logrado convertir la intervención estatal en estabilidad financiera.
LA DEUDA SIGUE ENCENDIDA
Las obligaciones con las generadoras rondan los $3,3 billones. El Comité Intergremial del Atlántico advirtió que, si no se adoptan medidas de fondo, podrían superar los $5 billones al finalizar 2026.
Su presidente ejecutivo, Efraín Cepeda Tarud, señaló que la deuda había comenzado alrededor de los $500.000 millones antes de la intervención. Es decir, el Estado tomó la empresa para evitar su colapso, pero durante la intervención el hueco continuó creciendo.
La situación amenaza toda la cadena eléctrica. Las generadoras necesitan liquidez para comprar combustibles y operar, especialmente ante una eventual reducción de la generación hidroeléctrica por el fenómeno de El Niño.
El nuevo agente no recibe únicamente una empresa quebrada. Recibe una deuda capaz de contagiar a quienes producen la energía que Air-e vende, factura y muchas veces no logra cobrar.
EL BILLÓN CHINO NO ESTÁ EN LA CAJA
Días antes de salir, Jaime Mesa anunció un acuerdo con China National Machinery Exports and Imports Corporation —CMC— para financiar hasta $1 billón en obras eléctricas.
Mesa aseguró que el esquema contempla una tasa del 5,2 % efectivo anual, un plazo de 60 meses y el inicio de los pagos un año después de terminadas las obras financiadas.
Sin embargo, el anuncio necesita precisión: no existe un billón de pesos desembolsado ni disponible para gastar libremente. Se trata de un marco de financiación sujeto a la estructuración, aprobación y ejecución de proyectos concretos.
La Procuraduría solicitó información preventiva sobre el negocio. Castilla deberá decidir si lo mantiene, renegocia o somete a una revisión integral. También tendrá que publicar las garantías, obras priorizadas, riesgos cambiarios y obligaciones que asumiría una empresa que ya debe $3,3 billones.
Endeudarse para invertir puede ser necesario. Endeudarse sin explicar cómo se pagará sería ponerle otra factura al futuro.
EL SEXTO INTENTO
“Lograr estabilizar el servicio, detener el crecimiento de la tarifa y aliviar la gran cantidad de problemas que enfrenta actualmente el servicio de energía” será uno de los objetivos de la nueva administración, declaró Castilla.
También reconoció la urgencia: “Lograr avances ya no es una opción”.
Tiene razón. Pero Air-e ya no necesita otro diagnóstico ni una nueva ceremonia de posesión. Necesita metas medibles: reducción mensual de pérdidas, recuperación de cartera, pago a generadores, inversiones por departamento, disminución de interrupciones y una ruta financiera verificable.
El problema no es que Castilla sea el sexto agente especial. El problema es que, después de cinco anteriores, los usuarios siguen sin saber cuál es la salida.
En Air-e cambian al piloto cada vez que el avión pierde altura. Lo que nadie ha explicado es si todavía queda combustible para aterrizar.

