METRÓPOLIS
Regresó el que nunca debió irse
ATESA comenzará a cambiar el sistema de recolección de residuos en Santa Marta y los contenedores de cargue lateral empezarán a salir del esquema que opera actualmente en la ciudad. La modificación se produce mientras la Alcaldía adelanta mesas de trabajo con la empresa y ESSMAR para buscar alternativas frente a los problemas que durante años han acompañado la disposición de basuras. El nuevo modelo devuelve protagonismo a la recolección directa frente a las viviendas.
Santa Marta está comenzando a desmontar un modelo de recolección de residuos que durante casi nueve años cambió la manera como los ciudadanos sacaban la basura a las calles.
Los grandes contenedores instalados en diferentes sectores de la ciudad comienzan a perder protagonismo y ATESA anunció el paso del sistema de cargue lateral al cargue trasero, una modificación que, en la práctica, representa el regreso de una modalidad de recolección más cercana a la que durante años conocieron los samarios.
El cambio no aparece aislado.
La Alcaldía de Santa Marta informó que, bajo directriz del alcalde Carlos Pinedo Cuello, la Secretaría de Planeación convocó a Aseo Técnico de la Sabana —ATESA— y ESSMAR a una mesa de trabajo para “validar alternativas concretas y definir acciones” encaminadas a buscar una solución al problema de recolección de basuras en la ciudad.
Mientras la administración distrital adelanta esa coordinación institucional, ATESA ya comenzó a mostrar a los usuarios cómo funcionará la nueva operación.
Del cargue lateral al cargue trasero
La empresa informó que el servicio de recolección pasará de cargue lateral a cargue trasero.
En la información entregada a usuarios de algunos sectores, ATESA señala además frecuencias de martes, jueves y sábado, en horario nocturno, desde las 6:00 de la tarde.
El cambio implica dejar atrás progresivamente la lógica basada en los grandes contenedores que durante años fueron ubicados en vías y puntos estratégicos para concentrar allí las bolsas de basura.
Y precisamente esos recipientes terminaron convirtiéndose en uno de los símbolos más visibles de los problemas del sistema.
Un modelo que comenzó en 2017
En septiembre de 2017, Santa Marta inició la implementación del sistema de recolección mediante cargue lateral con la instalación de cerca de 500 contenedores y la incorporación de vehículos especializados para recogerlos.
La primera fase llegó a sectores como el Centro Histórico, Avenida del Río, Carrera 19, Calle 30, Avenida del Ferrocarril, El Rodadero y Taganga.
La intención era modernizar la recolección y establecer sitios definidos para la disposición temporal de los residuos.
Con el paso de los años, sin embargo, comenzaron a observarse problemas alrededor de algunos de estos puntos.
Contenedores llenos durante largos periodos, bolsas depositadas a su alrededor, residuos abiertos por recicladores y animales que terminaban dispersándolos por las calles se convirtieron en imágenes frecuentes en distintos sectores.
A ello se sumaron las conductas de ciudadanos que depositaban residuos por fuera de los horarios o utilizaban estos lugares para abandonar elementos que no correspondían a la recolección ordinaria.
El Callejero ya había puesto el problema sobre la mesa
Semanas atrás, El Callejero había advertido sobre las dificultades que estaba presentando el sistema y recordó una práctica que durante décadas hizo parte de numerosos barrios de Santa Marta.
Antes de la llegada de los contenedores, era común encontrar frente a las viviendas pequeños canastos o estructuras elaboradas por los propios habitantes para colocar las bolsas mientras pasaba el vehículo recolector.
El mecanismo era sencillo: la basura permanecía elevada, se reducía la posibilidad de que los animales rompieran las bolsas y los operarios podían recogerla directamente frente a los hogares.
Aquellas estructuras fueron desapareciendo a medida que la ciudad migró hacia el modelo de contenedores.
Ahora, con el retorno del cargue trasero y la salida de los recipientes del sistema, vuelve a cobrar importancia una pregunta básica: cómo dispondrá cada hogar sus residuos mientras espera el paso del vehículo recolector.
La experiencia de los últimos años también dejó claro que cambiar el vehículo o retirar los contenedores, por sí solo, no resolverá el problema de las basuras en Santa Marta.
Las dificultades han estado asociadas tanto a la operación del servicio como a la forma en que algunos ciudadanos disponen los residuos.
Separación en la fuente, reciclaje, cumplimiento de horarios y evitar sacar basura después del paso del vehículo seguirán siendo determinantes bajo cualquier modalidad de recolección.
Por eso, el nuevo esquema supondrá nuevamente una responsabilidad compartida entre la empresa que recoge los residuos, la administración que debe ejercer seguimiento y los ciudadanos que los producen.
Regresa la recolección más cerca de la casa
El cambio anunciado por ATESA supone, en términos operativos, regresar a un sistema en el que el vehículo recolector vuelve a tener una relación más directa con las calles y los hogares, en lugar de depender principalmente de grandes puntos de acumulación.
De ahí el titular: regresó el que nunca debió irse.
No se trata simplemente de volver al pasado, sino de recuperar una lógica básica que durante años funcionó en numerosos barrios: sacar los residuos en el momento adecuado, protegerlos mientras llega el vehículo y evitar que permanezcan durante horas o días concentrados en un mismo punto.
La Alcaldía y ATESA comienzan ahora una nueva etapa. El reto será demostrar que el cambio del cargue lateral al trasero se traduce realmente en calles más limpias, una recolección más ordenada y menos puntos críticos de basura.
Porque retirar los contenedores será apenas el comienzo. Lo verdaderamente importante será evitar que Santa Marta simplemente cambie de sistema para terminar repitiendo los mismos problemas.

