TERRITORIO
Rally 93, una vitrina para Santa Marta
El Rally 93 escogió por primera vez a la capital del Magdalena como meta de una travesía de regularidad. La exhibición promete turismo y movimiento económico, pero también exige organización y control sobre las vías.
Por: Víctor Rodríguez Fajardo
Más de 130 vehículos deportivos y de lujo llegaron a Santa Marta como parte del Rally 93, una travesía automovilística que completa cerca de mil kilómetros y tiene, por primera vez, a la capital del Magdalena como punto de llegada.
Ferrari, Lamborghini, Porsche y otros automóviles de alta gama hacen parte de una caravana que combina regularidad, exhibición y promoción turística. El recorrido incluyó actividades en Santa Ana y concluirá en la Marina Internacional de Santa Marta.
La programación contempla una exhibición abierta al público este sábado 12 de septiembre, entre las 4:00 de la tarde y las 9:00 de la noche, en la Marina. La presencia de los vehículos se convierte en un atractivo para aficionados, familias y visitantes.
El evento cuenta con el respaldo anunciado del Grupo Daabon y de la Alcaldía Distrital. Sus organizadores sostienen que la llegada de la caravana puede favorecer la ocupación hotelera, el consumo en restaurantes y la visibilidad turística de Santa Marta.
La ciudad necesita precisamente eventos capaces de mover su economía más allá de las temporadas tradicionales. Una vitrina con más de 130 superautomóviles puede atraer cámaras, visitantes y conversación nacional. Pero la fotografía debe dejar algo más que una fila de carros costosos frente al mar.
¿Cuántas habitaciones ocupó la delegación? ¿Cuántos empleos temporales generó? ¿Qué operadores locales participaron? ¿Cuál fue la inversión pública o privada? Esas cifras permitirán establecer si el Rally fue únicamente espectáculo o también una herramienta de promoción económica.
La presencia de vehículos de alto desempeño obliga igualmente a garantizar un plan de movilidad, señalización, control de velocidad y protección para peatones. La admiración por las máquinas no puede convertirse en licencia para usar las vías urbanas como pista.
Santa Marta tiene la vitrina. Ahora debe demostrar que sabe aprovecharla: turismo, organización y retorno para la ciudad, sin perder el control de la calle.

